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Si lo hubiera hecho

¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Sería entonces tu paz como un río, y tu justica como las ondas del mar.

Isaías 48:18

El versículo es un llamamiento, aparte de una expresión de tristeza por lo que pudo haber sido y no fue. Dios muchas veces siente un profundo dolor cuando mira lo que podríamos haber llegado a ser si no hubiéramos sido  porfiados en nuestros propios caminos.

¿Qué impide que sea nuestra paz como un río y nuestra justicia como las ondas del mar? Tal vez somos testarudos y porfiados, orgullosos y confiados en nuestra propia opinión, lo cual nos lleva a desobedecer, a no atender su voz y a elegir nuestro propio camino. Nos volvemos ciegos. Nos incapacitamos para ver nuestras propias faltas. Nos es difícil ver dentro de nosotros mismos, ya sea por orgullo o por dolor. En otros casos, nuestra condición se vuelve extremista, llegando a ver con una lente de aumento cada fallo y cada carga.

Todo lo anterior nos lleva a desconocer la paz de Dios en nuestro corazón y su justicia en nuestra vida diaria. Demasiado a menudo impedimos que el Señor complete en nosotros su designio maravilloso de arrancarnos de nuestra lastimera condición.

Jesús conoce tus deficiencias y las mías, así como nuestra frialdad o rechazo hacia lo que tiene que ver con los caminos del Señor para nosotros. Dios conoce cuán orgullosos y sabios somos según nuestra propia opinión en incontables ocasiones. El sabe cuán porfiados y soberbios nos vuelve el pecado. Sabe, cuando no es su Palabra la que nos guía, ni la oración la que nos conduce, cuán equivocados son nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestras acciones y nuestras decisiones.

Lo más maravilloso es que el Señor sabe qué hacer con todos esos defectos y deficiencias cuya mera enumeración bastaría para llenar paginas y paginas. Si los escribieses con tinta indeleble, ni rastro quedará de ellos, pues el borrará cada letra.

La epístola a los Filipenses nos recuerda que, así como Dios empezó su obra en nosotros, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. ¡El sabe que hacer conmigo! Ese milagro es el que me dará paz y tranquilidad como la del río, y es paz de la presencia del Espíritu Santo en mi vida dará frutos de justicia.

Devocional extraído de la página DevocionalesCristianos

Restauración total

¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Dios vuelve a traer a Sion.

Isaías 52:8.

La carta iba dirigida a la Asociación Publicadora Interamericana y decía así:

“Hace cuatro semanas atravesaba un ataque depresivo muy fuerte. Había planeado encerrarme en mi casa y acabar con mi vida y la de mis hijas, pero ese día un señor llamó al timbre de mi casa con mucha insistencia. No quise abrir. Esperaba que se cansara y se fuera. Ante su insistencia, me dije: “Es un vendedor. Voy a deshacerme de él”. Al abrir la puerta encontré a un señor de baja estatura que me saludo por mi nombre.

-”¿Cómo me conoce usted?, dije.
El respondió muy amablemente:
-”Usted es una persona muy importante y todos la conocen”.
-”¿Qué quiere?”, le dije.
-”vengo a traerle un hermoso tesoro para usted y su familia”.
-”¿Qué es?”, contesté a secas.
-”se trata de una hermosa colección de libros que transforman la vida de las personas”, me respondió.
-”no tengo ningún interés en sus libros, señor. Muchas gracias, retírese que voy a cerrar la puerta”.
El hombre nuevamente insistió:
-”necesito solo un minuto y le mostraré”. Después de tanto insistir, y siendo que me interesaba mi tiempo, compré tres libros. Los tomé y los tiré sobre el sofá.

“yo había planeado quitarme la vida esa noche. Al pasar frente al sofá, me llamó la atención el título de uno de esos libros. A pesar de todo, ¡que linda es la vida! Al empezar a mirar el primer capítulo, titulado “La belleza de la vida”, me sentí identificada con el primer renglón: “ya he perdido las ganas de vivir, todo es triste para mí”. Quedé impresionada y me senté a leer. A medida que devoraba sus páginas, iba sintiendo en mí una transformación. Cuando concluí esa noche el libro, habían desaparecido de mi aquellos planes suicidas. Sentía paz en mi alma. Mi vida desde entonces ha vuelto a ser feliz. Había estado separada de mi esposo y he vuelto a rehacer mi hogar y hoy somos una hermosa familia”.

Al final de su carta, esta señora expresaba su deseo de conocer al autor de la obra y de volver a ver al vendedor del libro. Estoy segura de que ese hermano vendedor aquella mañana puso su vida en manos de Dios para poder ser un canal a través del cual se efectuara un milagro de restauración. Hagamos nosotros lo mismo y salgamos a cumplir el propósito divino en nuestras vidas!!!

Cristo está llamando a hombres y mujeres, empeñados a luchar por la verdad, que no teman predicar el evangelio, por la gracia y el poder del salvador.

Servir con diligencia

Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. 2 Pedro 3:14.

Cada día Dios nos confía un trabajo y una serie de responsabilidades que es nuestro privilegio realizar con alegría.

Creo que estarás totalmente de acuerdo conmigo en que el Señor premia a todos aquellos que son diligentes a la hora de llevar con eficiencia la carga que la vida les ha dado.

Existe un animalito que no podemos dejar de admirar por su perseverancia, su diligencia y su productividad: Las abejas. Las abejas obreras, que son la mayoría, no viven más de 50 días, tiempo en el cual cada una produce unos 25 gramos de miel. Ahora intenta imaginar que estás llenando un recipiente de un litro. ¿Cuántas abejas necesitaríamos?

Según los cálculos de los expertos, para producir medio litro de miel las abejas obreras hacen 2.700.000 viajes de flor en flor y recorren 8.000.000 de kilómetros. En la estructura social de la colmena, aparte de las ovejas obreras y de la reina, que es la única que pone huevos, están también los zánganos. Aunque su misión es otra, ellos no se gastan trabajando, y viven, en realidad, del trabajo ajeno.

En los seres humanos también encontramos esta característica. Es como si en la vida hubiese dos grupos de personas. Por un lado tenemos a aquellos que se sienten felices produciendo la miel de las buenas acciones; ellos endulzan el mundo y se sienten dichosos de hacerlo. Por otro lado están los que prefieren vivir más tranquilos y descansados, aparentemente menos ocupados y cuya existencia parece más placentera; muchos de ellos, para su desgracia, acaban descubriendo que su vida carece de significado.

Tus deberes pueden ser variadísimos: lavar, planchar, cocinar, enseñar, limpiar, dirigir, administrar u organizar. Lo importante no es la labor concreta que realices, sino la diligencia y la eficiencia con las que la acometas, haciéndolo todo como si lo hiciesen para el Señor.

Siente y muestra alegría al cumplir tu deber, sin emitir quejas o expresiones de desagrado. Dios estará presto a recompensar tu fidelidad en lo poco. Si has sido fiel sobre poco, sobre mucho te pondré.

Devocional extraído de la página DevocionalesCristianos

La obediencia de los hijos

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Efesios 6:2.

La obediencia es un fruto de la vida cristiana. La obediencia como un simple código moral es de poco valor para Dios, pero como fruto espiritual es un olor agradable para gloria de su nombre.

Casi siempre usamos el texto de hoy para “recordarle” a los hijos el deber de obedecer, pero el lector cuidadoso se dará cuenta de que hay verdades maravillosas encerradas en el texto. Por ejemplo: ¿Cómo se hace para que la obediencia sea auténtica? ¿Por qué obedecer? La obediencia, ¿es el resultado de ser o el de hacer?

“Sé obediente”, dice Pablo. El apóstol va a la esencia de las cosas. Hay una enorme diferencia entre ser obediente y obedecer. El que simplemente, está dispuesto a obedecer, lo hará mientras sea vigilado. Su preocupación será la de que todo el mundo quede satisfecho al observar su comportamiento. Pero el que es obediente encara la obediencia no como un deber, sino como un estilo de vida.

La obediencia brota de un corazón regenerado y transformado por el Espíritu de Dios. Por eso el consejo de Pablo es que seamos obedientes en el Señor. No existe otro camino que nos lleve a la genuina obediencia; es sólo en el Señor. En su poder y en su gracia. Porque “esto es justo”, añade Pablo, y si recuerdas que la justicia no es apenas un atributo sino una Persona, entonces tendrás un cuadro completo de lo que el apóstol está queriendo decir: “Hijos, busquen a Jesús, hagan de él el centro de su vida, vivan en compañerismo permanente con él. Hagan de él su gran amigo. En él encontrarán el perdón, la transformación y el poder para vivir y para ser, y no solamente para aparentar“.

Si tú eres hijo, pregúntate: “¿Es Jesús una simple teoría, una doctrina, un nombre bonito que oí hablar a mis padres desde que era niño? ¿0 es Jesús un amigo en quien puedo confiar y con quien me gusta pasar mucho tiempo a solas?”.jesusyunanena.jpg

Yo, como padre, pienso: “¿Estoy tratando de mostrarle a mis hijos a Jesús en Persona, o estoy más preocupado en que ellos “no se salgan de la línea”, sin preocuparme de enseñarles que el cristianismo no es simplemente colección de prohibiciones, sino un estilo de vida y compañerismo con la Persona más extraordinaria y maravillosa que el mundo jamás haya visto: Jesús?”.

Devocional extraído de la página DevocionalesCristianos

Mucho más de lo que esperamos

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros. Efesios 3:20

En un lugar del mundo que no identificaré, para proteger la imagen de la persona, me buscó un joven consumido por el tipo de vida que llevaba. Me contó cosas terribles. Era homosexual, drogadicto y, muchas veces, hasta vendía su cuerpo para sobrevivir. A lo largo de mi ministerio encontré personas de todo tipo, y vi cómo Jesús es maravillosamente “poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”.

Pero aquel día sentí dolor por ese joven y, en cierta manera, “dudé” del poder divino. Cuando se fue, pensé que nunca más lo volvería a ver. Dejar las drogas en el punto en que estaba, ya sería un milagro, pero mudar las tendencias arraigadas, hacer una higiene completa de su manera de pensar y sentir, ¡ah!, era demasiado. Claro que Dios es capaz de hacer un milagro, pero ese día entendí que aún tenía mucho que aprender de Dios. Oré con él, le conté los milagros que Dios hizo en otros lugares, con otras personas. En algunos momentos de la conversación, acusó a Dios: “¿Por qué Dios me creó con estas tendencias? ¿Por qué soy así?” Había nacido y crecido en medio de una familia cristiana. “Tal vez si no fuese así”, dijo el joven, “hoy la conciencia no me atormentaría tanto, ni tendría el peso de saber que estoy haciendo algo que desagrada a Dios”.

Algunos días después recibí una carta suya. Pedí ayuda a algunos especialistas. El Dr. César Vasconcellos, del Hospital Silvestre, respondió a mi pedido y me mandó algunos artículos. Luego le escribí al joven una larga carta. Oré muchas veces. A veces, cuando veía en la calle a alguien parecido, me acordaba de él y me dolía el corazón al recordar sus lágrimas de impotencia, fracaso y desesperación. Me acordaba de su angustia por querer ser de otra manera. De veras había ido muy lejos, pero si pedía ayuda era porque el Espíritu de Dios todavía hablaba a su corazón. Todavía había esperanza.

Dos años después recibí otra carta de él. Era una carta diferente. “Un día el Señor va a tener una sorpresa conmigo“, decía.

Y un día lo encontré otra vez. Vestía un traje azul marino y una 4.gifcorbata de colores, muy moderna. Al fin del culto me abrazó. No lo reconocí. Nunca lo hubiera reconocido si no se identificaba y luego me contara algunos detalles. “¡No puedes ser tú!”, exclamé. ¿Usted no cree en los milagros que predica?” me dijo sonriendo. Sí, yo tenía que continuar conociendo a “Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”.

Hoy él vive en otro país. Decía: “Necesitaba cortar todas mis raíces. Aquí y ahora, soy feliz en Cristo. Vivo bien, tengo un buen sueldo, y un día usted va a oficiar en mi casamiento”. Esto es lo que Jesús promete:

“Te haré de nuevo, te devolveré el respeto y la dignidad. Borraré completamente tu pasado y reproduciré en ti mi carácter”. ¿.Crees en eso?

Devocional extraído de la página DevocionalesCristianos

Jesús el único fundamento

Porque nadie puede poner otro fundamento  que el que esta puesto, el cual es Jesucristo. 1 Corintios 3:11.

Los sueños rotos por el desprecio y por la falta de reconocimiento pueden nublar nuestra visión y hacernos perder de vista a Jesús.

Cuando nuestra vida entera, nuestra razón de ser e inclusive nuestro valor personal dependen de los demás seres humanos, fácilmente podemos ahogarnos en un mar de dolor, depresión, angustia, desesperación y lágrimas.

Muchas veces –igual que yo-, habrás sentido que tu esfuerzo ha sido en vano; que todo lo que has sacrificado por hacer lo mejor no ha valido la pena; que en tu decidido empeño de querer que las cosas funcionen debidamente te has equivocado porque te has olvidado de las personas, incluyéndote a ti misma y, por supuesto, a Dios.

¿Cómo quedaste? Vacío, dolido y precavido en exceso. Aunque tus sentimientos son dignos de respeto, quiero decirte que no es correcto basar tu vida en la opinión o el aplauso ajeno. Tu existencia, tu razón de ser, y cuanto haces debe estar todo fundamentado en Jesús y en nadie más. Jesús debe ser el fundamento de tu vida. 

En Él debes estar firme y aunque vengan tormentas y problemas que te superan… recuerda que a Dios nadie ni nada lo supera, así que tómate bien fuerte de tu fundamento y veras como todo pasa.

Eso lo entendí un día en que la oscuridad me cercó. Me sentía abrumada por las circunstancias de la vida, no siempre risueñas. Entonces encendí la radio y escuché un himno admirable que supuso una inspiración para mí, y que decía, en parte:

Si tus ojos ya no tienen el mismo brillo,
Puedes sentarte a sus pies y de sus manos beber la plenitud que tu alma necesita;
Puedes sentarte a sus pies y cada día tener una nueva canción y nueva vida.
A sus pies hay paz, gracia y bendición.
A sus pies tendrás luz y dirección.
La plenitud en él nunca se agotará.
Puedes descansar en su presencia.

Es mi oración que hoy puedas tomar de las manos de Jesús lo que te haga falta para afrontar todo lo que significa vivir en este mundo. El es el fundamento verdadero para ti.

Devocional extraído de la página DevocionalesCristianos

Gracias Señor!!! :)

Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Salmo 100:4.

Para entrar en la presencia de Dios debemos primero darle GRACIAS. Todos tenemos muchisimas cosas que agradecerle a Dios!

Las mujeres no somos histéricas –como dicen algunos-, sino históricas, por cuanto somos perfectamente capaces de hacer remembranza de eventos pasados de hace uno, dos, tres, cinco, diez, y hasta treinta o cuarenta años.

Una memoria tan prodigiosa seria perfecta si recordáramos mas las bendiciones que aquellas cosas que han sido tristes o dolorosas, o que aquellas que no hemos logrado.

¿Qué motivos tienes hoy para darle gracias al Señor? ¿Cómo deseas manifestar tu gratitud?

¿Puedes recordar las bendiciones del Señor a lo largo de tu vida, aun en los momentos más dolorosos, tristes o difíciles? Entonces, escríbelas ahora mismo.

Si tu vida está tan atribulada con las dificultades y problemas que no recuerdas qué puedes agradecerle… yo te ayudaré, di:

Gracias, Señor, por mi vida, porque si estoy viva es únicamente por tu misericordia e inmenso amor hacia mi.

Gracias por que tienes un propósito para mi vida. Dios, tú no creaste cosas sin sentido. Gracias por darle sentido a mi vida. Por darle valor a mi vida a través de tu sangre preciosa!
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Mira lo que Dios te dice ahora: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré“. Hebreos 13:5

Ama a Dios con PASIÓN! y adóralo aún en los momentos de tribulación, porque el es DIGNO. Él te prometió que no te dejará, descansa en Él y dale GRACIAS :)

Devocional extraído de la página DevocionalesCristianos y editada por Cele

Gracia y Gloria

Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. Salmos 84:11.

¿Qué te recuerdan los nombres de Betsabé y Tamar? Adulterio, ¿verdad? Ahora bien, cuando acudo a Mateo 1, las encuentro en la genealogía misma del Mesías. ¿Por qué? ¿No debería haber escogido Dios una línea pura y conservadora para traer a su Hijo al mundo? ¿Por qué están ahí estas mujeres?

El nombre Tamar significaba “alta y delgada”. Es la misma palabra que se usa para palmera. Así que podemos pensar que era una chica espigada. Esbelta, pero igual de cananea que su suegra, la esposa de Judá. En su afán de dar descendencia a la estirpe de Judá, Tamar cometió adulterio. Se disfrazó de meretriz e hizo que su suegro fornicara con ella no por placer, sino por su preocupación de no haber podido dar un heredero a la familia de su esposo.

¿Qué había pasado? Se había casado con Er, pero este murió debido a su maldad. Según la ley, se casó luego con el hermano de su difunto esposo, pero también él murió. Ahora debía esperar hasta que el tercer hijo de Judá creciera y fuera su esposo y pudiera darle hijos. Durante la espera incierta, Tamar adoptó una decisión equivocada: engañar a su suegro para que durmiera con ella. De este acto nacieron gemelos y así entró Tamar en la genealogía de Jesús.

Esta mujer pecadora está entre los ancestros de Jesús porque Dios quiere enseñarnos que no siempre es la mejor persona a la que el Señor toma para cumplir su propósito, sino a aquella que está dispuesta a permitir que Dios la convierta en su instrumento, Tamar también está en esa lista porque Dios quiere que recordemos que no hemos hecho nada como para merecernos la salvación. El Redentor del mundo vino por la GRACIA de Dios para regalarnos la salvación. ¡Jesús nació de un grupo de débiles pecadores pertenecientes a esta raza humana!

¡Cuán extraños son los caminos de Dios! ¡Cuán perfectos son! ¡Mecaminos.jpg siento tan aliviada al ver que, a pesar de mis pecados, de mis fracasos y de mis errores, dios puede hacer grandes cosa con mi vida, perdonarme y salvarme! Es su gracia la que –aun sin ser yo merecedora de todos esos favores- me redime y hace que lo torcido de mi vida se convierta en bendición.

Devocional extraído de la página DevocionalesCristianos

Dios cuidará de ti

¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. Isaías 49:15.

Conocí la historia de una mujer que tuvo seis hijos. Se llevaban todos del uno al otro solo un año de diferencia. Ella era joven y trabajadora. Su esposo era casi un anciano, pero un buen trabajador, y Dios suplía sus necesidades de alguna manera cada día.

Un día las cosas cambiaron y se produjo una separación matrimonial. El se fue de casa y ella lucho durante un año tratando de mantener a sus hijos. Apareció alguien que le ofreció “un mundo mejor”. Ella lo creyó y abandonó a sus hijos con la excusa de regresar por ellos muy pronto. El mayor tenía diez años; el menor, uno y medio. ¡Cuánta tragedia!

Dos de ellos, la única niña y el segundo de los niños fueron a vivir con su padre y su tía. Otro deambulaba por las calles de una ciudad donde nadie lo conocía. Otro fue dejado en un hospital a causa de una enfermedad y allí nadie volvió por él.

Otro fue cuidado por sus padrinos y Dios permitió que fuera devuelto a su madre. El menor fue víctima de abusos de una familia disfuncional, lo que ha causado en su vida muchos traumas y dolor emocional, pero también la firme determinación de ser alguien útil a la sociedad.

cuando sus seis hijos pequeños lloraban detrás de ella. No puedo juzgarla. Quizá sus intenciones fueron buenas pero no resultaronNunca entendí cómo pudo esta mujer avanzar hacia lo desconocido como ella las imaginó.

El texto de hoy, uno de los mas sobrecogedores de la Biblia, es hermoso. Aunque aquella mujer se olvidase de aquellos hijos de su vientre, Dios nunca se olvidará de ellos y tampoco de ti y de mí.

Cuando oro por ellos, evoco sus rostros y no puedo imaginarlos, pues hoy tendrán 40 a 30 años de edad. Sin embargo, evoco entonces la imagen del Dios de Isaías 49:15, el cual estará cuidándolos dondequiera que estén.

¿Y tú? Quizá pienses que todos se olvidaron de ti, que todos te fallaron. Sin embargo, aunque eso fuere cierto, ¡debes estar seguro de que Dios nunca lo hará!

Amado Señor, gracias porque, aunque el mundo nos olvide, jamás te olvidarás de nosotros.

Devocional extraído de la página DevocionalesCristianos

Creo en Ti Señor Jesús

“Este pobre clamo, y le oyó Jehová, y lo libro de todas sus angustias “
( Salmos 34 :6 )

Unos días antes de que recibieras a Cristo en tu vida, muchos se te acercaban para hablarte de las maravillas que Dios hace, de las grandes soluciones demostradas en la Biblia, y de los maravillosos milagros actuales. Todo eso te motivo para dar el paso al frente, ya que te estaban ofreciendo un panorama de rosas. Los que tomaban licor, lo dejaban a un lado, los mujeriegos y adúlteros en general, formalizaban sus vidas, y poco a poco, fuimos viendo los grandes cambios externos e internos, que nos motivaban a seguir creyendo que Dios es real, que Dios existe y que Dios es nuestro buen pastor y Padre compasivo.

Esa es una forma de ir creyendo en Dios, por todas las cosas buenas, maravillosas y especiales que nos hacen fortalecer la fe. Cada coro, Himno, o servicio religioso, resulta ser un aliciente mas a nuestra fe, y la defendemos a capa y espada con quien sea.

Luego de ese primer nivel de la vida cristiana, vendrá la escuela de las pruebas, para ver que hay en nuestro corazón, comenzaremos a extrañar, las amplias avenidas de bendiciones a nuestro favor, hasta que llegue el momento, en el que tu y yo, nos encontremos frente a frente con Dios, cuando ya nadie puede ayudar, cuando no existan formulas terrenales, ni instituciones financieras ni ciencia alguna que nos de ni por lo menos un 1% de posibilidades de subsistir en este planeta tierra, que cada día es mas y mas complicado vivir.

Es en ese momento, de nuestro máximo sufrimiento, dolor y angustia, cuando se conocerá, quien verdaderamente, es un cristiano.
Es allí, donde debemos confirmar todo el gozo en medio del dolor, el desierto y la soledad, es allí cuando debemos decirle a Dios, aun en medio de un océano de incredulidad que se nos cruce, desde los dedos de los pies hasta la cabeza, que creemos en El, Es allí, en medio del desierto, y con aves de rapiña, esperando que caigas muerto, porque ya tus días, están marcando días en los que vas ” arrastrándote”, dejando las huellas de un moribundo, que debes de decir:

Creo en ti, Señor.

Es en el momento, cuando estas desempleado, y te debes poner la corbata, o el vestido elegante y acompañar una sonrisa para visitar a un enfermo o asistir al templo, cuando no llevas nada en el bolsillo, que debes decir:

Creo en ti, Señor!!!

Es en el momento de tu vida, cuando no hay para ir al supermercado, todas las cuentas por pagar, están con cuatro meses de atrazo, que debes decir:

Creo en ti, Señor!!!

Es en el tiempo, cuando el medico te da los resultados de un examen y te dice que tu o un familiar tiene una enfermedad incurable, que debes decir”

Creo en ti, Señor!!!

Es cuando te vez rodeado de enemigos, y tu terreno con un muro sin escape, que debes decir:

Creo en ti, Señor!!!

Es cuando tomas la Biblia, en tus manos, y otro día pasa, sin suceder el milagro esperado, que debes decir:

Creo en ti, Señor!!!

Es cuando, llamas al pastor, a los ancianos de la iglesia, a los programas de radio y television cristiana, a los amigos y haces promesas, y aun así, no recibes nada de lo que has pedido, que debes decir:

Creo en ti, Señor!!!

Es cuando has ido de la mano de Dios, como un valioso obrero, con un excelente testimonio, y de pronto, te vez traicionado por los amigos, que debes decir:

Creo en ti, Señor!!!

Es cuando tu fidelidad ha sido tu forma de vida, en el templo, con Dios, con tu familia, y de repente, eres traicionado, que debes decir:

Creo en ti, Señor!!!

Aunque el cielo mismo se derrita; Aunque pasen mil años y no me respondas; Aunque el diablo me diga tu no existes; Aunque la higuera no floresca, como dijo Habacuc; Aunque me quites la vida; Aunque me apagues el sol; Aunque no caiga mana del cielo; Aunque los profetas hayan mentido; Aunque mi mar rojo no se parta en dos; Aunque mi rió Jordán no se seque para pasar; Aun lleno de lepra; gritare:

Hijo de David….” ten misericordia de mi”, y te seguiré, aun arrastrándome, llegare, a ti…
para decirte…..Jesús….creo en ti!
sí mi Rey… creo en ti!

Devocional extraído de la página DevocionalesCristianos 

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