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Imposible es igual a posible para Él

Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Génesis 12:2.

Interesante promesa: “serás padre de una gran nación, pero no tienes hijos, tu esposa es estéril y tienes muchos años de edad”.

Le repiten la promesa años después, casi a punto de cumplir cien años, y la situación sigue igual, pero esta vez las imágenes son más fuertes. “tu descendencia será como las estrellas del cielo y como la arena del mar”.

“¿Qué le pasará a Dios? –se habrá preguntado Abraham en más de una ocasión. ¿Se estará riendo de mí? ¿Me estará probando para ver mis reacciones? ¡No entiendo nada!”

Así fue. No había nada humano en el cumplimiento de la promesa a Abraham. No había óvulos ni periodo menstrual que pudieran asegurar que de Sara vendría el hijo de la promesa. El tiempo era su peor enemigo. La vejez, las arrugas, los dolores y el sepulcro a pocos pasos.

Allí impávidos, impotentes, débiles, se tomaban de la mano cada día y trataban de contar los granos de arena de algun puñado que tomaban de la ribera de algun arroyo.

Por la noche, con sus manos entrelazadas, se imaginaban en cada estrella el rostro de uno de sus hijos. Juntos, contaron más de una vez hasta mil, mil quinientas noventa y nueve, y tal vez les seguía pareciendo increíble. Pero se daban fuerza. Creyeron y les fue contado por justicia.

Se equivocaron muchas veces, se rieron incrédulos, se adelantaron al plan divino e incluso quisieron echarle una mano a Dios para que el plan fuese adelante. Se deprimieron, se desesperaron, buscaron pruebas humanas, razones lógicas y no las hallaron.

Pero la promesa estaba ahí: nación grande, nombre grande, gran bendición. Solo tenían que elevar su mirada al cielo por la noche y ver lo que nadie más podía percibir.

Hoy, contempla el cielo o el mar. La promesa se cumplirá, aunque no haya razones lógicas para creer. ¿te parece imposible que suceda? ¡vas bien! Dios empieza a actuar precisamente así, porque lo imposible para el hombre es posible de Dios.

La vida del alma

En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte y mi refugio. Salmos 62:7

Me sorprendí muchísimo cuando una noche, inesperadamente, encontré en un libro la respuesta a un interrogante que tenía hacía meses.abrazo-de-jesus.jpg

La pregunta que yo me venía haciendo hacía mucho tiempo era: ¿Cómo puedo tener fuerza y aliento nuevo en mi alma?

Había habido días en mi vida en los que me parecía que ya no podía dar ni un solo paso más. Me sentía como si me hubiera exprimido en la lavadora. Me he encontrado con muchas personas que se sienten igual, y siempre llegamos a la conclusión de que no es debido necesariamente a problemas, al dolor o a la necesidad pues, aunque también hemos experimentado eso en ocasiones, el verdadero motivo es un gran vacío que no sabemos llenar.

Como decía al comienzo, la respuesta a esa inquietud la encontré en un párrafo, cuya lectura estoy segura de que te va a impresionar. Hello aquí:
“La oración al Gran Médico por la salud del alma trae la bendición de Dios. La oración nos une los unos a los otros y a Dios. La oración trae a Jesús a nuestro lado y da nuevas fuerzas y gracia fresca al alma vacilante y a punto de perecer…

Al comienzo de esa misma página aparecía uno de los pensamientos más bellos que he tenido ocasión de leer: “La oración es el aliento del alma“.

Cuando hay problemas y todo parece desplomarse, solo esa vida de oración vivificará nuestra alma. Igual sucede cuando todo está en paz.
Paradójicamente, tal situación es mucho más peligrosa para nosotros, pues nos adormecemos. Sin embargo, también entonces nos vivificará la oración cuando necesitamos ser refrigerados y empezar de nuevo nuestra experiencia de amor por Jesús y, por ende, con los demás. Solo a través de esa experiencia con Jesús entraremos en esa experiencia de vigor espiritual.

¿Deseas sentirte refrigerado y recibir vigor espiritual? ¿Necesitas nuevas fuerzas, no solo físicas, sino también para el alma? Pues ¡levántate ahora mismo y experimenta todo ello por medio del Espíritu Santo!

Nube y Fuego

Así era continuamente: la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego. Números 9:16.

El Sol ya se había ocultado detrás de los enormes árboles en el interior de la región amazónica. Traté de reunir un poco de leña y encender una hoguera.
fuego1.jpgLos hermanos indios me habían aconsejado: “Pastor, si tiene que pasar una noche en la selva, encienda una fogata”. El fuego es todo para los nativosde la tribu campa, entre los cuales viví durante tres años. Teniendo fuego tienen seguridad, pues ningún animal peligroso se aproxima al fuego. Teniendo fuego tienen luz. Teniendo fuego tienen calor y no necesitan de abrigo.

El pueblo de Dios, mientras atravesaba el desierto, entendió los beneficios del fuego por la noche. Ese fuego era Cristo. Él es nuestra seguridad. Con él a nuestro lado los peligros de la noche oscura de esta vida no podrán alcanzarnos. Con él a nuestro lado, la indiferencia y el desamor de la noche fría de esta vida no nos afectarán. Con él a nuestro lado no tropezaremos, y nuestros pasos y nuestras decisiones serán siempre seguros.

¿Sientes que tu vida está fría, o en la mejor de la hipótesis, tibia?
Entonces mira hacia la columna de fuego. Ella es la solución.

Pero Jesús no es solamente fuego. También es la nube durante el día.
La nubeno sólo proporciona sombra para el cansado peregrino. Igualmente anuncia lluvia, y la lluvia es vida en medio del desierto. ¿No te parece que ésta es la respuesta divina para una vida reseca e improductiva? ¿No es ésta la solución para una vida cansada?

La lluvia es agua, y el agua limpia, calma la sed y produce poder. Piensa en la represa hidroeléctrica de Itaipú, capaz de mover medio Brasil. ¿Qué es lo que Dios está tratando de decirnos? Que él quiere satisfacer nuestras necesidades, limpiar nuestra vida. Pero que él también desea darnos un poder capaz de llevarnos a la victoria completa sobre el pecado y al cumplimiento de nuestra misión en la Tierra.

Nube y fuego. Frío y calor. No sólo nube. No sólo fuego. Ni fanatismo. Ni liberalismo. Equilibrio. Dios es el Dios de la nube y del fuego. Es el Dios del equilibrio.

Esta mañana Jesús está a tu lado, cerca de ti; listo para salir contigo a las luchas de la vida. ¿Por qué temer si el perdón, el poder, la seguridad yla luz van contigo?

El tiempo pasa

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: “No tengo en ellos contentamiento”. Eclesiastes 12:1.

La vida pasa más rápido de lo que nos imaginamos. Tiempo atrás me encontré con un cuadro que me hizo pensar seriamente en la brevedad de la vida. Haz de cuenta que una vida de 70 años se concentrase en un día, de las 7 de la mañana a las 11 de la noche, y mira cuán elocuente la fugacidad del tiempo. Si hoy tienes…

10 años, son las 10:00 años, son las 11:00 años, son las 12:00 años, son las 13:00 años, son las 15:00 años, son las 14:00 años, son las 17:00 años, son las 18:00 años, son las 19:00 años, son las 20:00 años, son las 21:00 años, son las 23:00;

¿Qué te parece? ¿Te quedaste serio ? Y ahora mira cómo todo es mucho más serio si recuerdas que el ser humano duerme en promedio 8 horas por día. Quiere decir que alguien que viva 75 años habrá pasado 25 años durmiendo.

Cuán oportuna es la invitación del sabio Salomón: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud”. Porque cuando uno es joven cree que la vida va a durar toda la eternidad: deja pasar las oportunidades, desperdicia el tiempo, vive apenas el presente, sin preocuparse mucho por el futuro. Pero el tiempo pasa, inexorable, implacable; se va, independientemente del uso que hagamos de él. Un día nos miramos en el espejo y percibimos arrugas y cabellos blancos. Miramos hacia atrás y casi asustados nos preguntamos: “¿Qué hice con mi vida?”

Felices quienes colocaron su confianza en Jesús e hicieron de él el centro de sus sueños y sus realizaciones.

Con la ayuda divina, haz de este día un día de productividad. Escribe tu historia. Deja tus huellas impresas en el tiempo. Hazlo así, aunque el fin del día ya esté cercano.

Ahora seré AMADA

Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé. Isaías 43:4.

Una de las tragedias más grandes del ser humano es no sentirse amado. No es solo un problema de la mujer, sino del ser humano en general. Una de las mayores necesidades del ser humano es la de amor y pertenencia. Cuando el ser humano se siente carente del amor verdadero y no tiene la sensación de pertenencia, entonces descubre que su vida no tiene sentido.

El problema radica entonces en el esfuerzo desesperado que hacemos por basar nuestro valor en ese sentimiento de pertenencia. Queremos sentirnos importantes a través del hecho de ser amados. Lea llamó a amor31.jpgsu primer hijoRubén porque ella dijo: “Dios miró mi aflicción” (Gen. 29:32) derivada de tener que compartir los afectos de su marido. “¡Tengo la solución!- pensó. ¡Ahora si me amará mi marido!” y aunque ese hijo era la respuesta del amor de Dios
para ella, Lea lo transformó en el camino para restaurar o mantener una relación que –según pensaba ella- la llevaría a la plenitud de su identidad. ¡Cuán equivocada estaba!

Muchas veces queremos buscar en cada una de nuestras relaciones el cimiento de nuestra valía personal. Demandamos del cónyuge, de los hijos, de los amigos, de la iglesia y del entorno algo que nadie nos puede dar. Pensamos que cada uno de ellos tiene la respuesta a nuestra carencia. Pero no es así. Si únicamente tenemos tales planteamientos, pronto aparecerán los “¡si tan solo mi esposo/a no fuera así!” “Si mis hijos… si la iglesia…, entonces yo sería y me sentiría mejor”.

Hoy necesitas recordar que tu valor no está fundamentado en una
relación. Tu valor reside en el amor de Dios por ti. Somos honorables para él. Eres honorable, de gran estima a sus ojos. Es esa la verdadera fuente de la verdadera autoestima.

¿El resultado? Bueno…, es lógico. Cuando comprendemos ese principio, las relaciones se estrechan  y amamos lo que no es digno de amar. Ese amor se extiende hasta el mundo que perece sin Dios y sin esperanza. Tu serás solamente un canal que procede de la verdadera fuente y que lleva en si el verdadero amor de Dios.

“¡Me sedujiste, Señor,  y yo me dejé seducir!  Fuiste más fuerte que yo, y me venciste”.  Jeremías 20.7
Deja que Dios te seduzca con su amor, dejate seducir por el Señor. Acepta su amor incomparable y perfecto.

“¿O pensáis que la Escritura dice en vano: «El Espíritu que él ha hecho habitar en nosotros nos anhela celosamente»?” Santiago 4.5
Dios nos ama con celo, nos quiere para Él, Él quiere ocupar el primer lugar en nuestros corazones, EL PRIMER LUGAR, no el segundo ni el tersero, EL PRIMERO!

El ciervo orgulloso

En nuestro singular “zoológico” nos encontramos ahora con un ciervo. El animal había llegado hasta una fuente de agua cristalina. Y mientras bebía del agua, observó cuán hermosos eran sus cuernos, qué gracia y distinción le daban. Pero además, también vio reflejadas en el agua sus largas patas. Y pensó para sí: “¡Cuán largas son, que feas, y qué pies tan chicos tengo, que deforme!”

Pero no terminó el ciervo de pensar en sus cuernos y en sus piernas,ciervo.jpg cuando a la distancia apareció un león. Rápidamente el ciervo echó a correr con sus veloces patas. Pero con tan mala suerte que sus cuernos se enredaron al pasar por los arbustos del bosque, y el león lo alcanzó y lo devoró. Los pies que tanto había despreciado lo salvaron del león, mientras que los cuernos que tanto orgullo le habían dado, fueron la causa de su destrucción.

El pobre ciervo del cuento, al igual que los otros animales que desfilan por el “zoológico” de estas páginas, encierran una importante lección humana.
Bien puede representar a las personas que desprecian ciertas características de su vida, y a la vez se enorgullecen por las virtudes que dicen poseer. Y como resultado de semejante actitud, cuántas veces las tales personas cosechan en su propia experiencia el triste fin del ciervo.

A menudo, lo que parece despreciable en la vida propia puede abrir las puertas del éxito, como también, lo aparentemente meritorio, puede ser apenas una carga inútil de arrogancia y vanidad. El que se queja de su salud precaria, de su timidez, de sus pocas luces intelectuales, o de sus modestos recursos económicos, puede encontrar en tal condición un estimulante desafío para superarse y alcanzar un noble ideal. En cambio, aquel que confía exageradamente en sus pretendidas aptitudes puede perder el espíritu de lucha, y quedar por fin a la zaga de quien parecía menos apto.

¿No vemos cada día - en todos los órdenes de la vida - a personas que con lo poco que tienen, igualmente triunfan, mientras que otras mejor dotadas lloran su fracaso? Este es un tema digno de reflexión y del mejor auto-análisis: por qué unos llegan, y otros quedan detenidos en el camino.

¿Qué tal si en este día hiciéramos una lista de todos nuestros defectos y virtudes? Tal vez nos sorprenderíamos al vernos retratados en dicha lista.
Pero lo importante será no envanecernos ante las virtudes, ni desalentarnos frente a los defectos que descubramos. Toda virtud debe ser acompañada de sensatez y modestia; y todo defecto puede superarse para embellecer el carácter.

¿De qué manera es posible lograr esta calidad de vida espiritual? El empeño y la fuerza de voluntad son insuficientes. Pero como dijera San Pablo, “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”…El “suplirá todo lo que os falta”
(Filipenses 4:13, 19). Sí, Dios lo puede hacer por nosotros, si se lo
pedimos con fe en oración. Porque “lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”. (Lucas 18:27)

Hay una razón para el dolor

Y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se
salga del camino, sino que sea sanado. Hebreos 12:13.

Cierta tarde gris, mientras estaba en la estación “La Luz”, en San Pablo (trataba de conseguir un taxi para dirigirme al barrio Belém, donde conducía una campañía evangelizadora), fui sorprendido por Elena, una policía que se ofreció para llevarme. En el camino me contó que me había conocido en uno de los mementos más trágicos de su vida, cuando deseaba morir por causa de la muerte de su hijo de 16 años. Me dijo que en ese entonces el mensaje que yo
había predicado la había ayudado a entender que valía la pena confiar en Dios y continuar viviendo.

Muchas veces había contado este incidente al comenzar mi mensaje del por qué del sufrimiento, pero hace pocos días mi secretaria me sacó de una reunión, diciendo que alguien necesitaba urgentemente hablar conmigo.

Era Elena, la policía del vestido blanco y revólver calibre 38. Estaba
desesperada.

-¿Por qué, pastor? -fue su primera pregunta-. Mi otro hijo de 15 años acaba de morir en un accidente de tránsito y no consigo entender el porqué.

¿Qué podía decirle a una mujer golpeada tantas veces por la tragedia? Algunos días después le escribí una carta de ánimo y gozo, pero el sufrimiento de Elena no conseguía salir de mi cabeza.

Esta mañana, leyendo la Biblia, encontré el versículo de Hebreos 12:13. En el capítulo de Hebreos encontramos una exhortación a la constancia, paciencia y santidad. El versículo 11 dice: “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados”. Después menciona las “sendas derechas para [los] pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado”.

Hay un camino glorioso para ti, Elena, aunque en medio de las lágrimas y el dolor no consigas verlo. Existe un camino del cual no puedes salir. Ese camino es Jesús, y muchas veces el dolor y la tristeza golpean a la puerta de nuestro corazón porque Dios nos está llamando a ese camino glorioso que ha reservado para nosotros.

La meditación de hoy es para todas las Elenas que no logran entender el porqué del sufrimiento, con el fin de que levanten “las manos caídas y las rodillas paralizadas” (vers. 12), y logren glorificar el nombre de Dios en medio de las espinas del dolor, la
tristeza y la nostalgia.

El secreto de la victoria de Jesús

Orad sin cesar. 1 Tesalonicenses 5:17

El cristianismo es una vida de permanente comunión con Cristo. Existen dos tipos de comunión. La comunión formal, que no es lo mismo que comunión “formalista”, sino formal en el sentido en que es metódica y regular. Esta comunión incluye el tiempo que separamos diariamente para dedicarnos al estudio de la Biblia, la oración, la meditación y también para participar en los cultos de la iglesia. El otro tipo es la comunión informal, la que mantenemos con Jesús a lo largo del día, mientras realizamos nuestras diversas actividades.

El consejo de Pablo esta mañana es: “Orad sin cesar”. El apóstol está hablando aquí del espíritu de oración que debe caracterizar la vida del cristiano. El apóstol trabajaba “de noche y de día” (1 Tesalonicenses 2:9), y también oraba “de noche y de día” (cap. 3:10).

¿Entiendes lo que está queriendo decir el apóstol? Está hablando de la comunión informal. El cristiano debe hacer de su vida una oración interminable, no en el sentido de quedar de rodillas el día entero, sino en el sentido de relacionar con Cristo todo lo que hace.

Elena de Witt aconseja a las dueñas de casa que oren mientras arreglan la casa o preparan el pan. ¿Puedes trabajar, estudiar, practicar deportes, comprar y vender en espíritu de oración? Tal vez ésta sea la gran lucha del cristiano. Si puedes prestar atención a los detalles de tu propia vida, observarás que no existe gran dificultad en separar diariamente un tiempo para tu devoción con Jesús.

Nuestro gran problema está en que no mantenemos la comunión informal a lo largo del día. “Orad sin cesar”; éste es el punto clave de la vida cristiana. Cuando la Biblia afirma que Enoc, David, Abraham, Noé y tantos otros héroes de la fe andaban con Dios, está mencionando precisamente el espíritu permanente de oración que estos hombres habían conseguido en su experiencia.

La vida de Jesús fue una vida de permanente oración (S. Marcos 1:35). Y si él, que era Dios hecho carne, necesitaba diariamente de la comunión con el Padre, ¿cuánto más nosotros, hombres debilitados por casi seis mil años de pecado?

Jesús vino a este mundo no tanto para enseñarnos que debemos ser victoriosos, sino para mostrarnos cómo se vive para alcanzar los grandes frutos de la victoria. Vino a indicarnos el camino del poder que cualquier hombre puede conseguir, porque Dios está dispuesto a dar ese poder a los que, reconociendo su debilidad, lo buscan diaria e incesantemente.

Quisiera que entendieras esto y mi oracion es que Dios lo revele a tu vida: Toda la vida se basa en nuestra comunión con Dios, se basa en el primer mandamiento, amarás al Señor tu Dios con todo tu corazon, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Todo lo demás viene por esa relación, si quieres cambiar algo, si quieres vivir una vida de victoria, si quieres llenar ese vacío entu corazón, TODO viene por esa relación de amor con tu Dios todo poderoso!

El secreto de la victoria de Jesús

Orad sin cesar. 1 Tesalonicenses 5:17

El cristianismo es una vida de permanente comunión con Cristo. Existen dos tipos de comunión. La comunión formal, que no es lo mismo que comunión “formalista”, sino formal en el sentido en que es metódica y regular. Esta comunión incluye el tiempo que separamos diariamente para dedicarnos al estudio de la Biblia, la oración, la meditación y también para participar en los cultos de la iglesia. El otro tipo es la comunión informal, la que mantenemos con Jesús a lo largo del día, mientras realizamos nuestras diversas actividades.

El consejo de Pablo esta mañana es: “Orad sin cesar”. El apóstol está hablando aquí del espíritu de oración que debe caracterizar la vida del cristiano. El apóstol trabajaba “de noche y de día” (1 Tesalonicenses 2:9), y también oraba “de noche y de día” (cap. 3:10).

¿Entiendes lo que está queriendo decir el apóstol? Está hablando de la comunión informal. El cristiano debe hacer de su vida una oración interminable, no en el sentido de quedar de rodillas el día entero, sino en el sentido de relacionar con Cristo todo lo que hace.

Elena de Witt aconseja a las dueñas de casa que oren mientras arreglan la casa o preparan el pan. ¿Puedes trabajar, estudiar, practicar deportes, comprar y vender en espíritu de oración? Tal vez ésta sea la gran lucha del cristiano. Si puedes prestar atención a los detalles de tu propia vida, observarás que no existe gran dificultad en separar diariamente un tiempo para tu devoción con Jesús.

Nuestro gran problema está en que no mantenemos la comunión informal a lo largo del día. “Orad sin cesar”; éste es el punto clave de la vida cristiana. Cuando la Biblia afirma que Enoc, David, Abraham, Noé y tantos otros héroes de la fe andaban con Dios, está mencionando precisamente el espíritu permanente de oración que estos hombres habían conseguido en su experiencia.

La vida de Jesús fue una vida de permanente oración (S. Marcos 1:35). Y si él, que era Dios hecho carne, necesitaba diariamente de la comunión con el Padre, ¿cuánto más nosotros, hombres debilitados por casi seis mil años de pecado?

Jesús vino a este mundo no tanto para enseñarnos que debemos ser victoriosos, sino para mostrarnos cómo se vive para alcanzar los grandes frutos de la victoria. Vino a indicarnos el camino del poder que cualquier hombre puede conseguir, porque Dios está dispuesto a dar ese poder a los que, reconociendo su debilidad, lo buscan diaria e incesantemente.

Quisiera que entendieras esto y mi oracion es que Dios lo revele a tu vida: Toda la vida se basa en nuestra comunión con Dios, se basa en el primer mandamiento, amarás al Señor tu Dios con todo tu corazon, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Todo lo demás viene por esa relación, si quieres cambiar algo, si quieres vivir una vida de victoria, si quieres llenar ese vacío entu corazón, TODO viene por esa relación de amor con tu Dios todo poderoso!

Para matrimonios

Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. Pedro 3:7

María Aparecida y Raúl llegaron un día a mi escritorio, con el hogar al borde del colapso. ¿Dónde estaban los sueños que un día los llevaron al altar? ¿Qué sucedió en apenas cinco años de matrimonio?

-Fueron apenas seis meses de felicidad, pastor -dijo ella llorando-. Después todo fue agresión y angustia, que hoy se está transformando en desprecio e indiferencia.

Estamos viviendo en tiempos críticos para la familia. Los novios llegan al casamiento llevando debajo de la manga la posibilidad del divorcio si las cosas no salen bien. Cada día se acepta con más naturalidad la separación de un matrimonio.

Lo interesante es saber que todos los matrimonios llegan al altar queriendo ser felices y amándose mucho. ¿Por qué, entonces, fracasan los hogares? Está probado por la propia vida que para ser feliz en el casamiento no basta simplemente con querer ser feliz, ni amar mucho al cónyuge, porque si fuese así, la gran mayoría de los casamientos sería un éxito.

¿Qué es lo que está faltando, entonces? “Vivid la vida común del hogar sabiamente”, dice Pedro. La sabiduría y el equilibrio son dones que sólo Cristo puede dar. Para que un matrimonio dure toda la vida es necesario que sea construido sobre bases sólidas, y no apenas sobre sentimientos y buenas intenciones humanas.

El marido necesita ir cada día a los pies de Jesús y deponer ante él su intransigencia, su radicalismo, su autoritarismo. Necesita decir: “Señor, habita en mí por la presencia de tu Santo Espíritu y transforma mi carácter. Ayúdame a considerar a mi esposa como a ‘vaso más frágil’, y enséñame a tratarla con respeto y dignidad”.

Jesús, que ve y comprende todo, sin duda irá puliendo las aristas de nuestro carácter y nos enseñará a vivir la esencia del evangelio en la “vida común del hogar”.

Ese día Raúl me contó que hacía mucho que no se encontraba con Dios. La vida era tan agitada y llena de actividades que no le quedaba tiempo para estar a solas con Dios. Estaba prosperando financieramente, pero su hogar se caía a pedazos. Juntos llegamos a la conclusión de que valía la pena esforzarse por separar cada día un tiempo para Jesús. Tengo la certeza de que él está aprendiendo en la escuela de Cristo, porque un día los vi de nuevo en la iglesia tomados de la mano.

Ese maravilloso Jesús que está poniendo equilibrio en ese hogar, esta mañana está dispuesto a entrar en el tuyo y colocar cada cosa en su lugar. Sólo debes decirle: “¡Señor, acepto!”

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