INICIO |  ARTISTAS |  CANCIONES |  VIDEOS |  MIEMBROS |  FOTOS |  BLOGS |  RADIO |  EVENTOS |  RESEÑAS | ESTADISTICAS |  TIENDA |  NOTICIAS |  FORO |  DIRECTORIO | AYUDA

El principio de Job

LEA:  Filipenses 4:10-13
¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? —Job 2:10
Cuando mi esposa aceptó el cargo de directora de educación especial en un distrito escolar a varios kilómetros de casa, eso implicó que viajara muchos kilómetros todos los días. Sería tolerable a corto plazo, pero todos sabíamos que no podría seguir así indefinidamente. Entonces, decidimos mudarnos a una ciudad a mitad de camino de nuestros empleos.

El agente inmobiliario no creía que nuestra casa se vendería de inmediato. Las tendencias del mercado mostraban muchas casas en venta y pocos compradores. Después de mucha oración y una agotadora limpieza, finalmente la pusimos en venta. Para nuestra sorpresa, ¡la vendimos en menos de tres semanas!

A veces me siento culpable de recibir bendiciones materiales. En un mundo tan necesitado, ¿por qué debía yo esperar la intervención divina para vender una casa? Pero entonces, recuerdo la respuesta de Job a su esposa: «¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?» (Job 2:10).

Este versículo se suele aplicar para aceptar las decepciones, pero el principio también vale para agradecer por las bendiciones. El apóstol Pablo aprendió a regocijarse en la abundancia y en la necesidad (Filipenses 4:10-13). Dios desea enseñarnos el contentamiento mediante las ganancias y también las pérdidas. Agradecer a Dios en todo implica reconocer Su soberanía y fomentar una vida de fe.

La elección

LEA:  Génesis 2:16-17; 3:1-8
De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás. —Génesis 2:16-17
Observaba cómo una joven madre trataba de hacer que su hijito de dos años se decidiera. «Puedes escoger pescado o pollo», le dijo. Ella limitó la elección a dos cosas porque el niño era demasiado pequeño para entender más allá de ello. A menudo, la elección ofrece una mayor variedad de opciones, y también debe permitirle a la persona rechazar las alternativas.

Adán y Eva se encontraban en el mejor de los ambientes posibles. Dios les había dado la libertad de comer de todos los árboles en el Edén. ¡Él sólo puso límites alrededor de un árbol! Ellos podían elegir, y no hacía falta ser muy inteligente para escoger sabiamente. Pero su elección fue trágica.

Algunos culpan a Dios por lo que consideran son Sus restricciones. Incluso puede que LE acusen de tratar de controlar sus vidas. Pero Dios nos da a elegir, así como lo hizo con Adán y Eva.

Sí, Dios establece límites, pero son para nuestra protección. David lo entendió. Escribió, «Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos… más que todos mis enseñadores he entendido… porque he guardado tus mandamientos. De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra» (Salmo 119:98-101).

Dios se preocupa tanto por nosotros que nos pone límites para que elijamos lo que es correcto.

La manifestación

LEA:  Lucas 2:25-35
Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá. —Isaías 40:5
La habitación era un desastre: muebles que no combinaban, pintura descolorida, conexiones eléctricas horrorosas, cachivaches amontonados por todas partes. Los dueños de la casa intentaron mejorar algunas cosas, pero se veía cada vez peor.

Así comienza un programa de televisión sobre cómo reformar una casa. Después de entrevistar a los dueños, el diseñador elabora un plan para aprovechar al máximo el cuarto. Los productores del programa crean un clima de suspenso que va en aumento hasta llegar a lo que se denomina «la revelación». Los televidentes observan los progresos, junto con los «uh» y los «ah» de los propietarios al ver la nueva habitación.

Con el tiempo, el mundo se ha convertido en una especie de habitación descuidada. La gente lo satura de objetos que no corresponden; prioriza cosas que entorpecen su potencial. La vida se torna oscura, abarrotada e ineficaz. Los proyectos de autoayuda traen muy pocos beneficios.

La Biblia es el diseño divino que muestra la mejor manera de vivir. Dios genera suspenso a lo largo del Antiguo Testamento. Luego, en el momento indicado, llega la gran revelación: ¡Jesús! Al verle, Simón exclamó: «Porque han visto mis ojos tu salvación… luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel» (Lucas 2:30-32).

Llegamos a ser parte de la gran «revelación» de Dios cuando seguimos Su diseño y el ejemplo de Cristo.

Búsqueda y rescate

LEA:  Lucas 19:1-10
Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo que se había perdido. —Lucas 19:10
Casi cada semana vemos noticias acerca de alguna misión de búsqueda y rescate. Puede que se trate de algún niño que se alejó durante un almuerzo campestre familiar y se extravió, o un excursionista que se quedó aislado en alguna montaña, o personas atrapadas bajo los escombros luego de un terremoto. En cada caso, las personas en riesgo son incapaces de ayudarse a sí mismas. Por lo general, los que fueron encontrados y salvados muestran una gratitud perdurable por aquellos que se unieron a la búsqueda y les rescataron.

El relato de Zaqueo en Lucas 19:1-10 es una historia de búsqueda y rescate. Puede que a primera vista parezca una serie de casualidades. Jesús estaba pasando por Jericó y un rico publicano trepó a un árbol para echarle un vistazo al Maestro obrador de milagros. Pero este encuentro con Jesús no fue una coincidencia. Al final del relato, Lucas deliberadamente incluyó las palabras de Jesús a Zaqueo. «Hoy ha venido la salvación a esta casa… Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido». (vv. 9-10).

Jesús comenzó Su operación de búsqueda y rescate en la tierra por medio de Su vida, muerte y resurrección. Él sigue realizándola hoy por medio del poder del Espíritu Santo y nos invita con Su gracia a participar con Él amando a aquellos que están perdidos.

Macauley

LEA:  Isaías 6:1-8
Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: heme aquí, envíame a mí. —Isaías 6:8
Macauley Rivera, uno de mis amigos más queridos del seminario bíblico, tenía pasión por el Salvador. El deseo de su corazón era graduarse, casarse con su novia, Sharon, regresar a los suburbios de la ciudad de Washington, D.C., y establecer una iglesia para alcanzar a sus amigos y familiares para Cristo.

Sin embargo, ese sueño terminó cuando Mac y Sharon murieron trágicamente en un accidente, dejando a todos los estudiantes atónitos ante la pérdida. En el servicio religioso en memoria de Mac, se lanzó el desafío: «Mac se ha ido. ¿Quién servirá en su lugar?» En señal del evidente impacto del ejemplo de Mac, más de 200 estudiantes se pusieron de pie para coger el manto del siervo caído de Cristo.

La respuesta de esos estudiantes resuena en el compromiso de Isaías. En un momento de temor e inseguridad, el profeta fue llamado a la sala del trono de Dios, donde Le escuchó decir: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?» Isaías respondió: «Heme aquí, envíame a mí» (Isaías 6:8).

Dios todavía llama a hombres y mujeres para que sean Sus embajadores hoy en día. Les desafía a que Le sirvan, a veces cerca de sus hogares, otras veces en tierras distantes. La pregunta para nosotros es: ¿Cómo responderemos a Su llamado? Que Dios nos dé el valor para decir: «Aquí estoy; envíame».

Poema: Tu amor

CON RAYO DE LUZ
Y UN DESTELLO DE SOL
ME LEVANTO DIA A DIA
PARA VER TU AMOR

LO VEO EN LA SONRISA
DE UN NIÑO AL CAMINAR
LO VEO EN LA PAZ
QUE ENCUENTRO EN EL MAR

MAS YO SE MUYU BIEN
QUE TU AMOR ES MUCHO MAS
ES TAN GRANDE Y LEAL
QUE NO TE DEJO DE AMAR

TE TENGO DIA A DIA
DENTRO DE MI CORAZON
TE LLEVO A TODO LUGAR
Y A TODA OCASION

NO TE QUIERO DEJAR
SOLO TE QUIERO AMAR
TU SOLO TE MERECES
QUE DE TI NO PARE DE HABLAR

Por: Angélica Pérez

Desarollando la Generosidad

La generosidad es una caracteristica que se desarrolla basada en el amor incondicional, la compasion y la disposicion de ayudar a otros. El tipo de generosidad que debemos buscar desarrollar es una que se base en estos sentimientos no una basada en pena y apariencias. Al ser generosos con los demas lo que debemos perseguir es agradar a Dios y el bienestar de la persona que ayudamos.

3 Claves para desarrollar tu generosidad de forma correcta:

1. Aprende a ser desprendido, tener sentimiento de pertenencia sobre las cosas es normal pero cuando no sabemos desprendernos es mas dificil ser generoso con los demas.
2. Brinda tu ayuda de corazon, sin buscar nada a cambio solo agradar a Dios con tus actos.
3. Buscar ayudar a las personas que asi lo necesitan y si puedes dale lo que necesitan. Ora al Señor para que el sea tu guia y te muestre a quien ayudar, como ayudarle y cuando hacerlo.

No siempre que seamos generosos o ayudemos a alguien implicara darles algo material en ocasiones tu acto de generosidad sera regalarle a esa persona necesitada un poco de tu tiempo, una oracion de fe, palabras de amor o un abrazo. Solo bebes recordar que el que da recibe de vuelta de alguna manera u otra. Solo tenemos que ser generosos de corazon y sin interes propio.

Espero que este articulo sea de bendicion para ti, Dios te bendiga!

Por: Angélica Pérez

Articulo de referencia: Claves para ser generoso

Poema: De Dios las Voluntades

jacob luchando con Dios

De Dios las Voluntades 

De Dios es la Voluntad,

pues él tiene toda autoridad.

Y mi corazón dispuesto estará

 a la decisión que él ha de tomar. 

 

En mis oraciones le digo

que vaya siempre conmigo.

Por eso a su voluntad me atengo

permitiendo que él lleve mis caminos.

 

 El es y será mi guía verdadero.

 Es un padre y amigo sincero.

Por eso aun cuando me duela,

aceptaré su voluntad, pues es el quien me consuela. 

           Por: Angélica Pérez

El paraíso de los chimpancés

LEA:  Números 14:1-10
Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará. —Números 14:8
Eugene Cussons rescata chimpancés. Muchos de estos animales, arrebatados de la selva cuando eran cachorros, han pasado toda su vida confinados en un espacio más pequeño que el de la celda de una cárcel, tras haber sido abandonados por aquellos que hacen negocio del contrabando de carne. Cuando Cussons llega para llevarlos a la reserva de animales a la que llama «El paraíso de los chimpancés», a menudo encuentra que los primates han desarrollado hostilidad y desconfianza.

«Estos chimpancés no se dan cuenta de que yo soy uno de los buenos», dice Cussons. Cuando trata de colocarlos en una caja más pequeña para el viaje hacia su nuevo hogar, ellos arman una buena pelea. «No saben que los voy a llevar al paraíso de los chimpancés y les voy a dar una vida muchísimo mejor».

En una escala mucho mayor, la oferta de Dios de liberarnos de la esclavitud del pecado a menudo es recibida con resistencia. Cuando Dios rescató a los hijos de Israel de Egipto, les llevó por lugares difíciles que les hicieron dudar de Sus buenas intenciones. «¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?, clamaron (Números 14:3).

Hay momentos en nuestro viaje de fe cuando la «libertad» del pecado que dejamos detrás es más atractiva que las restricciones de la fe que tenemos por delante. Debemos confiar en los límites protectores que se encuentran en la Palabra de Dios como la única manera de llegar al lugar de la libertad final.

“Echa tu pan sobre las aguas”

Eclesiastés 11: 1-2“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.  Reparte a siete, y aún a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra.”  Mayordomía, a veces la palabra cansa y a veces no reflexionamos en ella, a veces evadimos el tema de tantas veces que lo hemos oído y otras simplemente  debemos reconocer que no la ponemos en practica como se debe. Usualmente la asociamos a los diezmos y ofrendas, al tiempo dedicado a Dios y a la obra…  pero más allá de ello, hay una mayordomía que posiblemente hayas escuchado antes. “Echa tu pan sobre las aguas…” Que te parece si lo ves como si Dios te pidiera que le demos los talentos y dones que Él te nos ha dado, que echemos nuestro pan en sus aguas, que lo   multipliquemos y perfeccionemos de manera tal que una vez nuestros talentos hayan llegado a su máximo esplendor (“después de muchos días lo hallarás…”) sean usados para bendecir, mostrar la gloria de Dios en nuestras vidas y exaltar su santo nombre. (“ Reparte a siete, y aun a ocho…”)  Porque si ponemos en las manos de Dios y en sus aguas nuestro pan, permitiremos que Él obre en nosotros, que seamos instrumentos a través de los cuales Él lleve bendición, porque no sabemos como Dios obre con nosotros en las vidas de aquellos que están perdidos o que necesitan bendición, de esta forma seremos magníficos mayordomos de nuestros dones y talentos, y lograremos ya no ser un instrumento sin uso, sino uno que cuando las manos de Dios lo tocan de él salen las mas hermosas melodías.

Por: Angélica Pérez

Pages (32): [1] 2 3 4 » ... Last »